Anabela Carlon, auténtica yaqui, que promueve la defensa de los derechos de su tribu a través de la ONU .

–Defensora de los derechos indígenas, representando a su etnia en la ONU y en Foro Internacional en Ginebra.

Lina Bueno (lacolumnadelina@Gmail.com)

Hoy comparto con emoción la historia de vida de una jóven nativa Yaqui que creció sin la guía de su madre que falleció cuando apenas era una niña de 9 años, que en su adolescencia cuidaba chivas en los llanos de ese territorio que ellos distinguen como “Nación Yaqui”. Egresada abogada de la Unison, estudió ingles en Estados Unidos y becaria de los derechos humanos de la ONU, en Ginebra.

De allá del monte donde le gustaba caminar grandes distancias y estirar los sueños y emociones que no ponían limites ni horizontes distantes para conseguir reafirmar sus sueños de aprendizaje, conocer otras culturas en el mundo yori, surgió el firme propósito de estudiar y tener una carrera profesional de Anabela Carlón Flores.

Así se reanimaba rodeada de pitahayos y los sonidos del monte alegrados con los cantos de pájaros, chocando con los correcaminos o chureas del agreste campo, sin perder de vista las chivas que llevaba a pasturear.

De ese escenario original en tierras yaquis donde sus nativos son distinguidos como guerreros de lucha en la defensa de sus tierras, de alli salió Anabela dejando atrás las chivas dispuesta a cumplir sus sueños y a realizar su proyecto de vida que fué a continuar hasta las Naciones Unidas.

Estudió la escuela preparatoria en Vícam pueblo, y luego pasó a la Universidad de la Capital de Sonora, donde se hizo profesional de la abogacía. Posteriormente, estudió en el Pima Community College en Tucson, Arizona. el idioma inglés y comenzó a estudiar Ciencia Política.

En el 2005, ganó una beca de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, Suiza. Era una estancia de cinco meses en Ginebra, conociendo desde adentro el sistema de Naciones Unidas sus convenciones y tratados.A la fecha continua participando en las siguientes convocatorias en las que se mantiene vigente en conocimientos y relaciones de alto nivel con diferentes culturas de otros países

Para Anabela Carlón no se ha agotado la tarea de aprendizaje y su proyecto de vida bien definido, sostiene en mente el sueño inicial de ser una estudiosa de la Medicina ancestral y ayudar con esos conocimientos a la nación Yaqui , allí en su tierra nativa, con los suyos, cercana a la otra familia de su padre en Loma de Bácum donde tiene otros tres hermanos, además del hermano menor que quedó huérfano junto con ella, de quien les dio la vida.

Como mujer de lucha y esfuerzo para sacar adelante sus sueños habla orgullosa de quienes le inspiraron en su crecimiento personal, las abuelas que a su vez le trasmitieron las grandes batallas de sus ancestras, hombres y mujeres yaquis que dejaron el territorio que ahora les pertenece, y que aun sigue siendo objeto de ambiciones ajenas en donde las líneas del respeto a sus derechos, tradiciones y formas de gobierno entre los pueblos originales son ignoradas a conveniencias de otros intereses.

Anabela Carlón con todos sus conocimientos de vida profesional tiene el objetivo de realizar un doctorado en derechos humanos, pues está muy vinculada a la defensa de los derechos de los pueblos étnicos. Su aspiración primordial es beneficiar a los suyos, su comunidad, sus yaquis a los que pertenece, no se visualiza fuera de ese campo, no tiene interes en trabajar en otros ámbitos institucionales, ni tampoco le quitan el sueño las intenciones políticas. Sabe muy bien lo que quiere y donde quiere estar y trascender.

“Pues cuando una mujer indígena gana, logra, rompe estereotipos, alcanza éxitos, es para todas! Se abre el camino para muchas cuando avanzan en solidaridad. No sucede igual fuera de nuestra comunidad y condición indígena.” ese su sentir.

Ella es felíz entre los suyos, no es de las que salen a estudiar y se preparan para buscar “mejores horizontes de vida”¿ Entonces como vamos a mejorar lo nuestro?. No es de las que piensa en sentarse a esperar que los de fuera o, los gobiernos vayan a generar progreso sin afectar sus recursos, ni a respetar sus derechos. Debe haber mas generaciones nuevas, con otras Anabelas o quienes sean, hombres o mujeres que amen sus raíces.

La autenticidad de Anabela es así, una Mujer de firmes convicciones, de profundo amor por sus raíces y siente que puede aportar conocimientos y contribuir con su profesión hacia su nación y las demás etnias. Compartiendo las herramientas y mecanismos  que ha conocido en el sistema mexicano como en lo internacional, con gestión, compartiendo información de oportunidades y riesgos.  Ya que cada pueblo sabe  de sus dolencias, sus fortalezas, su problemática y tiene la capacidad de enfrentar lo que les amenaza.  Además no por el hecho de que alguien haya estudiado una profesión tenga esa responsabilidad, uno siente el compromiso de contribuir con su conocimiento y sus habilidades, pero la comunidad decidirá la pertinencia de esa contribución.

La preservación de la cultura y el  mundo yoeme así como el disfrutarlo y que otras generaciones la sientan, vivan, defiendan y, la perpetúen, es su mayor motivación, lo reitera con la convicción que también expone en cada conferencia o taller en foros de Universidades donde es requerida constantemente para conocer su experiencia y proyecto de vida, surgiendo desde el corazón de pueblo de nativos yaquis.

Ante otras generaciones habla de su época de estudiante con sacrificios, alegrías y pocos apoyos. De ello, también aprendió a valorar mucho el estilo de vida yoeme, el tiempo con la familia y las amistades.

Es así Anabela Carlón Flores, surgida del monte, tradiciones, costumbres, huertos de traspatio, pepena de maíz, de arrear cabras, cría de gallinas, recolección de frutos silvestres, la que en ocasiones vivía en la sierra por algunas temporadas con mis papas y mis abuelos. Asistía a muchas asambleas de los ocho pueblos y a las fiestas tradicionales, la misma que vuela largas distancias con destino a Ginebra, Suiza y extender los conocimientos en derechos de los pueblos indígenas, pero la misma que retorna a las veredas de la felicidad a la cuna de su tierra.

“No hay mayor obstáculo que una misma”, es una reflexión que comparte a las Mujeres que se revisten de temores antes de dar el paso inicial que les signifique realizar sus sueños. No todo ha sido fácil para ella, pero es una mujer que aprendió a moldear sus carácter ante los embates de la vida desde que prescindió del apoyo de la madre a corta edad, a madurar su emotividad en un escenario lacerado y disputado sin derecho a la propiedad, donde no basta sacar la casta, sino entender el escabroso camino de legalidad, eso la llevó visualizar la necesidad de aprender, prepararse, conocer de leyes y defensa de los derechos humanos.

NO quita el dedo en el objetivo de realizar su doctorado.

Sin duda, es una mujer ejemplo de tesón, guerrera de sus batallas para lograr ser lo que es, la yaqui Anabela Carlón Flores, que defiende la idiosincrasia de los pueblos de su etnia, que realiza proyectos de beneficio comunitario, organizándoles y aportando a su crecimiento tradicional