Hallan documento que esclarece migración forzada de yaquis a henequeras en Yucatán

Es un contrato firmado por Porfirio Díaz y Manuel Arrigunaga que señala: “Estos indios son prisioneros de guerra”. Fueron llevados a haciendas de María y Joaquín Peón, dice la investigadora Ana Cervera.

Hallan documento que esclarece migración forzada de yaquis a henequeras en Yucatán | La Crónica de Hoy

Una de las pocas fotos de estudio que existen donde se retrata, en la misma escena, 4 coreanos y un indio yaqui. La foto pertenece a la Fototeca Pedro Guerra.

En el marco de su investigación para la dramaturgia Éxodos, la historiadora Ana E. Cervera Molina rescató un contrato de 1900, firmado entre el licenciado Fernando Leal, en ese entonces secretario de Fomento y Colonización del gobierno de Porfirio Díaz, y Manuel Arrigunaga y Gutiérrez. El documento esclarece mucho del desplazamiento de yaquis a los campos del henequén: migración forzada por haberse resistido a la forma en que Porfirio Díaz establecía la idea de progreso para México y al intervencionismo del gobierno en el río Yaqui.

“Son pocos los contratos que se pueden encontrar. Tan pocos que se duda de la veracidad de lo que Turner está diciendo en el famoso México Bárbaro. Es un verdadero hallazgo en buen estado, con los nombres legibles, y además, se puede acceder a él de manera corriente”, menciona Cervera Molina.

“En la primera página del documento se dice que estos indios son prisioneros de guerra”, explica. A medida que va evolucionando se mencionan los “derechos” que se otorgarán a los niños y mujeres que viajan: se habla de ellos en términos de operarios, en función de las ganancias del henequén, de los costos de manutención en la hacienda, y de cuánto se les va a pagar. Al final, aparece una lista de aproximadamente 100 nombres. Algunos se repiten, otros están tachoneados. “Todos los prisioneros tenían asignado un número y pertenecían a alguna familia”.

Los números no son consecutivos, las familias fueron separadas y reintegradas a medida que el emisario Arrigunaga organizaba destacamentos para mandar a Yucatán.

En el contrato se mencionan tres haciendas, que pertenecen a Manuel Arrigunaga como representante legal, pero los verdaderos dueños son María y Joaquín Peón. Nombres muy importantes en la historia de Yucatán, pues se les ha considerado propulsores de la casta divina: los 20 apellidos que acumularon la riqueza más importante de Yucatán hacia el siglo XX.

“Hay que recordar que ha habido un discurso de pobreza económica en la Península, excepto durante la temporada del henequén, cuando hubo un proceso de desarrollo exorbitante, relacionado con estas 20 familias”, comenta Molina.

El último documento que viene anexado en el contrato es una solicitud de la señora Peón, donde pide expresamente que le manden más “operarios”. Fernando Leal contesta que en ese momento no disponen de más indios, pero pronto le informarán cuál es el estatus y la contactarán en cuanto haya nuevo material.

El lenguaje que utiliza el documento, aunque matizado en un tinte de reforma laboral, deja ver claramente un contrato de esclavitud: ninguno de los enlistados decide viajar voluntariamente, se menciona que son prisioneros de guerra, y aunque se habla de una serie de prestaciones adquiribles por su trabajo en el henequén, las edades en que viajan y son considerados adultos es devastadora emocionalmente. Se dividen en tres grupos: de 0 a 3 años, de 5 a 7 años, y partir de los 7 años ya son considerados como peones.

El documento fue encontrado hace aproximadamente tres meses, en el fondo reservado Rodolfo Ruz Menéndez del Centro Peninsular en Humanidades y en Ciencias Sociales – UNAM. La historiadora explica que el fondo se divide en documentos originales (contratos, cartas, correspondencias) y bibliografía.

“No sabemos por qué, en alguno de estos años, el documento pasó a quedar dentro de la documentación correspondiente a coreanos. Desapareció porque no había manera de localizarlo. Éxodos hermana estas 2 migraciones y eso permitió darme cuenta de que ese contrato no era entre coreanos y casta divina, sino entre autoridades gubernamentales y la familia Peón a través de su emisario”.

Molina contempla la importancia de este hallazgo dentro del contexto de la maya-ización de la península yucateca, “todo lo que se vea indio es maya, se olvida esta mezcla y particularidad: el indio que es diferente, que físicamente se ve diferente y no es maya, aunque tenga la piel morena y se vea indígena, tiene una identidad y todo un bagaje cultural que está presente”, por lo que esta investigación es parte de un proyecto que busca generar nuevas autopercepciones del territorio.

Este hallazgo no da por terminada la investigación, “de hecho, todavía nos queda pendiente localizar unas fotografías que don Rodolfo menciona en su lista de información. Puede que estén traspapeladas, o que alguien las haya tomado”.

► El Licenciado Bruno Euán Esquivel realizó la digitalización del contrato, actualmente disponible para uso de investigación académica. Para acceso a registro fotográfico se puede acudir a la fototeca Pedro Guerra y al Museo de Migración C oreana en Yucatán.

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